Por: CÓNDOR VILLEGAS, Ronald Cristian
El semestre par del 2021 empezó la tercera semana de septiembre, al menos para mí, así que de entrada ya sabía que las clases las pasaría con pavo en mano, luego vinieron las fechas de vacunaciones donde en las dos ocasiones dejaron libre esas semanas. Ahora también pasaría las clases con shorts y bloqueador, o eso creí cuando hacía fila para la segunda dosis. A inicios de agosto mi padre se contagió de Covid, permaneció aislado y junto con mi madre nos turnábamos para vigilarlo. Al final el virus no hizo mucho estrago, después de todo la avalancha de sueros e inyecciones que agujerearon su estómago no permitió que termine usando balones de oxígeno, por ello empecé el semestre una semana más tarde que el resto.
Cuando se abrieron las fechas de matrícula, acomodé mi horario de tal manera que me permitiera llevar cursos de cargo de semestres pasados. Ya empezando las clases me enteré de los profesores de cada curso, Géneros y Estilos Periodísticos es dictado por el Lic. Wilfredo Mendoza. El profe está de vuelta, pensaba mientras los flashbacks de estar corriendo por el campus, levantarse más temprano o rogar para que el chofer de combi no decidiera ser un conductor responsable justo ese día, regresaron a mi mente. Era una sensación incómoda la de encontrarte con la puerta cerrada, haciendo amigos con los otros tardones mientras que el resto ya empezaba con el dictado de clases.
Así pasaba cuando las clases eran presenciales, ahora virtuales no creo que nos cierre el meet en la cara, así divagaba en su primera clase, recuerdo que un compañero hizo enojar al profesor por algún motivo y este lo terminó botando de la sesión. - OK, el profe aún tiene el poder – me dije. Las reglas eran las mismas, toma lista ni bien empieza la sesión, no le respondes, una inasistencia que va a registro. A menos que tengas una buena excusa por esa falta, cosa que yo no las tenía las veces que falte, la ociosidad no me permitía levantarme temprano los jueves y aunque si era por haber madrugado trabajando o realizando alguna tarea, el hecho de que ni podía entrar al meet desde el celular, tirado en la cama ya era el colmo.
Eso se vio reflejado en mis notas de primera fase, para la segunda ya había hecho un compromiso conmigo, un esquema también, donde los miércoles y jueves no madrugaría, de esta manera despertaba fresco y en la computadora para las clases del jueves y viernes. Contratamos un servicio de internet, así que ahora ya no dependíamos de la internet que mi tío nos pasaba mediante cables “caletas”. Tenerlo de vecino trajo muchas ventajas, pero cuando uno quería subir sus trabajos, este dependía de cuánto duraba la serie de Netflix en la que mi tío estaba enganchado.
Con muchos cambios la segunda fase la pase con mejor nota, a pesar de los cargamontones de tareas que dejaban los otros cursos. Pero esta tercera no sé si la pasaré, dicen la fe es lo más lindo de la vida, he tenido altas y bajas y ni hablar de los trabajos de los otros profesores. Pero sin duda, el logro que he tenido durante este semestre ha sido la planificación, eso no solo me sirvió para este curso, también para otros aspectos profesionales y personales.
Espero aprobar el curso, si lo hago, podré comer mi pavo con gran satisfacción, pasaré mis vacaciones con shorts y bloqueador en Camaná, y tendré un curso de cargo menos que llevar el próximo año. Tengo la fe puesta en ello.
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