Por: ANCCO HALANOCCA, Cristhian Luis
Contar una historia, una historia legible. No basta con aglutinar palabras, o tener un gran suceso. Implica muchas cosas, principalmente leer, acción insaciable para aquel que realmente está comprometido con la labor periodística, parafraseando a Wilfredo Mendoza que se dio a la ardua labor de inculcar algunos de los vicios propios de su profesión. Con el título de Géneros y Estilos Periodísticos iniciamos el semestre; este curso me dejó algunas anécdotas, muchas enseñanzas, y gran curiosidad por aprender más.
Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne, Inicio del Túnel, novela de Ernesto Sábato. La mejor clase del semestre según entiendo, fue cuando parecía que peleaba contra el tiempo, la ansiedad se detectaba en su voz, ¿cómo transmitir la euforia que sentía cuando leía cada cita de sus viejos conocidos?, libros de cabecera: El Viejo y el Mar, - Mejor cátedra de estilo no puedo darles; sugería. El rastro de los huesos, de Leila Guerriero, ¡indispensable! A Sangre Fría de Truman Capote, un clásico del periodismo. Quedé embelesado durante dos horas que valieron la pena. Entusiasmado por la euforia que sentía quise compartir uno de mis inicios favoritos, una novela cortita de Sábato, pero fue tan rápido que la clase terminó y yo seguía divagando entre el mar, huesos, misterios, asesinatos y más.
Para desarrollar las historias iniciamos con temas personales que son más cercanos a nosotros, pero nos obligan a ordenar nuestras ideas y ser selectivos. Uno de los temas que más me costó fue la crónica que trataba sobre la muerte de mi madre, y la elegí precisamente porque era un reto contarla. Pero aún más complicado era hacerlo en diez líneas. Sorberme los mocos ayudo muchos en la catarsis que necesitaba para lograr el cometido. Siempre se esta aprendiendo un poco de todo.
Por temas de trabajo y clases en la universidad, lo normal era redactar las crónicas en horario lechucero. Experiencia agradable porque iniciaba el ensueño rodeado de anécdotas memorables o reflexiones vitales que a la mañana siguiente olvidaba, pero sentía con certeza que habían pasado.
Si bien el curso ha terminado, aún tengo muchas lecturas pendientes y otras tantas noches de aventura.
0 Comentarios