Por: CÁCERES VIDES, Orlando Salvador
Fue una divertida y productiva época de aprendizaje, pero ya no la aguanto. En el tiempo que duró este último semestre, pude sentir la desesperación a flor de piel. Esta fue acompañada de múltiples noches sin dormir, pero no me arrepiento de varias de ellas. En este tiempo virtual aprendí varias cosas y también descubrí capacidades en mí que desconocía. Sin embargo, sé que fue solo una triste época que agarró un sabor amargo conforme el tiempo fue pasando. Un trago agrio con escasos momentos dulces que me encantaron.
Después que el primer semestre del 2021 llegó, supe que el siguiente iba a ser uno de los periodos más cansados de mi vida, por lo menos hasta el momento en que escribo esta crónica. El mes de agosto pasó rápido, y después de la matrícula, uno a uno los profesores se presentaron en sus horarios de clases.
Al principio noté un clima relativamente sencillo. Los profesores dejaban trabajos a los que me acostumbré en cuestión de minutos, y a la vez daba mi mejor esfuerzo, logrando que el parcial se volviera fácil. En todos los cursos estuve bien, a excepción de uno en el que me encontraba con una calificación baja, “Géneros y Estilos”. Todo por una estupidez que cometí cuando olvidé mandar el examen del curso en aquel primer periodo. Porque siendo honesto ¿Quién se olvida de mandar algo tan importante como un examen? La respuesta soy yo.
Después de ese primer parcial, el segundo se tornó más cargado. Como hubo demasiados feriados entre setiembre y octubre, varios profesores avanzaron temas que debían llegar en el primer parcial. Sin embargo, tuve que seguir porque ese semestre no se aprueba solo. Cada día iniciaba a las 5:30 a.m. y terminaba a las 11:30 p.m. A pesar de la tensión que se vivió, esto formó en mí la necesidad de mejorar en los cursos.
Llegó el final del semestre, y ahora me paro todas las mañanas al frente de una ventana y me pregunto a mí mismo por el futuro, cuento las tareas que tengo para hoy y sigo con mi vida. Sé que esta época muere de a pocos, pero prefiero disfrutar lo que aún se puede gozar.
Luego de vivir un amplio periodo virtual, en los que sufrí, reí y trabajé ¿Qué debo esperar del próximo año? Siendo sincero, no lo sé.
0 Comentarios