Por: AÑO MURGUIA, Maycol
Me llamo Maycol Año Murguia, tengo 23 años y estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de San Agustín. La educación virtual ha provocado que me distraiga con más facilidad, algo que no sucedía con las clases presenciales. Gracias a la ayuda de mis familiares logré superar este problema. Sin embargo, de lunes a viernes luchó constantemente conmigo mismo para lograr prestar atención a las clases virtuales. Algo que me cuesta demasiado. Mi falta de concentración, ha provocado que durante el 2020 tenga un bajo rendimiento académico en mi carrera universitaria.
La educación virtual implica el uso de Internet, sé muy bien que la Internet me distrae demasiado, tanto como para hacer que pierda horas navegando por la red sin sentido alguno, olvidando mi principal función como estudiante, la cual consiste en prestar atención a las clases. Soy consciente de que las noticias sensacionalistas, los videos de YouTube, las redes sociales y en especial los memes captan mi atención de manera rápida y una vez que me pongo a revisar esos contenidos me cuesta demasiado volver a prestar atención a las clases virtuales.
Me di cuenta de mi problema a inicios del mes de mayo de 2020. La aparición del covid-19 provocó el confinamiento obligatorio en nuestro país. Sin embargo, la educación no podía parar. Al ser riesgoso para la salud asistir a las aulas, ya que podríamos contraer el coronavirus. Las autoridades educativas decidieron dar inicio a una nueva modalidad de aprendizaje en nuestro país: La enseñanza virtual. La Universidad Nacional de San Agustín, en la cual estudió fue la primera universidad pública en dar inicio a este nuevo método de enseñanza.
A través de la aplicación Google Meet nos conectábamos a las clases virtuales. Al darme cuenta de que podía hacer otras cosas mientras el profesor explicaba la clase, inicio mi debacle. Me conectaba, respondía “presente” y acto seguido empezaba a mirar videos de Sumiya; uno de los mejores jugadores de Dota 2 del mundo o miraba videos de comedia. Seguramente cuando los profesores me pedían mi opinión sobre algún tema se escuchaba un silencio profundo en la sala de Google Meet. Varios compañeros me advirtieron sobre la importancia de estar atento a clases, pero no les hice caso, los ignoré. Cuando vi mis calificaciones me di cuenta de que si no cambiaba de actitud terminaría reprobando cuatro de los cinco cursos que llevaba durante ese semestre.
Así que, al ver que no podía resolver mis problemas de falta de concentración, decidí pedir ayuda a mi prima Candy, la cual es psicóloga. Y gracias a sus recomendaciones y al apoyo de mis padres quienes estuvieron verificando que siga los consejos de mi prima, logré dejar de distraerme con tanta facilidad. Si bien no logré los promedios más altos, al menos aprobé los cursos.
Con el pasar de los días noté que era más provechoso para mi formación profesional prestar atención a las clases. Así que con mucho esfuerzo y dedicación dejé de realizar otras actividades ajenas al estudio.
En la actualidad cuando escucho que la alarma de mi celular suena, me despierto al instante y enciendo mi PC. Mi corazón empieza a latir más rápido de lo habitual. Mis pupilas se dilatan. Ha llegado el momento de entrar a ese mundo virtual que tantos problemas me ha causado. Llegó puntual como siempre a mis clases. Poco a poco más compañeros se van uniendo a la reunión. ¡Es una locura! Antes de la pandemia corríamos de manera abrupta para no llegar tarde, ahora tan solo con entrar a una aplicación ya estamos dentro. No olvido que para mí es una lucha constante estar atento a las clases, a veces prefiero realizar otras actividades. Pero, estoy convencido de que la educación virtual no significa ignorar a los profesores y dedicarse a otras actividades, sino es una oportunidad para seguir aprendiendo y lograr adquirir un mayor conocimiento en un determinado campo de estudio, en mi caso el periodismo.
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