Por: BAYTON VILCA, Cristian Fernando
Era la mañana de un viernes del mes de octubre, tenía clases del curso de géneros y estilos periodísticos a las siete en punto de la mañana. Me había levantado tarde, a eso de las seis y cincuenta y siete. Aun en pijama, me dirigí rápidamente hacia mi escritorio y prendí mi computadora. Al tratar de conectarme me percaté de que el internet no estaba funcionando correctamente. No podía entrar a la reunión del Meet de la clase y eso me hizo preocuparme bastante porque sabía que el profesor Wilfredo siempre tomaba asistencia al iniciar la sesión.
Intenté arreglar el problema y en unos dos minutos el internet volvió. Al parecer no estaba bien conectado el cable de internet. Eran las siete y cuatro de la mañana, cuando entré al Meet el profesor ya había pasado mi apellido. Me percaté de ello porque estaba llamando a los alumnos que se apellidaban con la letra C. Y mi apellido es Bayton Vilca. Traté rápidamente de comunicarle al profesor Wilfredo que estaba presente y que había tenido fallas con mi internet. Pero el profesor se molestó porque lo había interrumpido abruptamente y me dijo que no me consideraría en la asistencia porque la hora es la hora.
Estaba un poco molesto, normalmente en otros cursos los docentes suelen tener un poco más de consideración con la asistencia porque las fallas de conexión de internet suelen pasar. No podía creer ni aceptar que por unos minutos de retraso no se me considerara en el registro de asistencia. No era algo justo. Luego de que el profesor terminara de tomar asistencia me fui a la cocina a preparar mi desayuno. Al fin y al cabo, en aquella sesión aparecería como ausente, qué sentido tenía estar allí.
Estando en la cocina, y aun molesto, me preparé un café y unos panes con mantequilla y mermelada. También saludé a mi madre y le conté el incidente de la sesión. Ella me dijo que debía estar más atento y levantarme más temprano. Y bueno, tenía razón, pues no estaba durmiendo temprano por aquellos días. Me amanecía haciendo trabajos.
Regresé a mi escritorio para al menos ver el desarrollo de la clase y saber que trabajo iban a dejar al final. De las clases en general de este curso rescató que gran parte de los libros que recomienda el docente son interesantes como El viejo y el mar o Crónica de una muerte anunciada. A mí la literatura me apasiona bastante y la consideró indispensable para saber redactar correctamente.
También era consciente de que con lo aprendido en el curso no era suficiente para saber redactar adecuadamente. Uno tiene que practicar, leer y aprender todos los días. En el curso el profesor Wilfredo le ponía mucho énfasis en no olvidar lo aprendido. Que la universidad nos daba una parte pero que nosotros debíamos poner el resto. Había que tener voluntad y compromiso con los estudios y la carrera.
Cuando el profesor nos hace leer nuestros trabajos normalmente al terminar de exponer suelo leer un libro mientras continúa evaluando al resto de la clase. También leo un libro cuando siento que las diapositivas son muy aburridas o redundantes. Me cuesta estar atento al 100%, esto de la virtualidad hace que nos distraigamos con facilidad.
La sesión transcurrió con normalidad. Algunas partes de la clase eran un poco tediosas. El profesor Wilfredo terminó su clase dejando un pequeño trabajo de redacción como siempre. Eran trabajos pequeños de 15 o 20 líneas por lo general. Finalmente, salí del Meet y me prometí que sería más responsable con la asistencia de este curso.
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