LOS LIBROS QUE LEÍ

 Por: DELGADO DIAZ, Angie Viviana

Nos dicen que somos nativos digitales, pero la verdad es que odio la lectura virtual. Leer un libro completo por semana se había vuelto una regla en el curso de Géneros y Estilos dictado por el profesor Wilfredo Mendoza. La idea me gustó, pero tan pronto se volvió un fastidio. Sin embargo, no era la primera vez, en mi primer año de estudios en la escuela de Ciencias de la Comunicación, el profesor Carlos Aguilar lo había hecho, pero claro, en ese tiempo no había pandemia. 


El primer libro recomendado fue “Retratos y encuentros” de Gay Talese, las 237 páginas no fueron complicadas de entender. Las diversas historias y personajes que envuelven al libro captaron mi atención. Por lo general, lo leía en las noches sobre mi cama. Por esas horas no había mucha bulla. Casi todos en mi casa dormían y yo podía concentrarme. Pocas veces lo leía en el día, debido a las clases que inician a las siete de la mañana y terminan a las dos. Además del curso de inglés en el que me matriculé en las tardes. 


Durante cada clase el profesor preguntaba a algunos si habían leído el último libro que envió. No todos respondían positivamente. ¿Cómo lo notaba? Las tareas lo reflejaban. Algunos iban por buen camino. Otros, ni lo intentaban. Así que decidió que a partir de entonces lo dejaría a criterio de cada uno. Todos escuchábamos, pero no decíamos nada. El ambiente se ponía tenso cuando llegaba el turno de cada uno de exponer su trabajo y recibir la corrección del docente.  


Los siguientes libros que el profesor envió al grupo de Whatsapp fueron “El Viejo y el mar”, del cual ya tenía nociones. Pues hace algunos años de casualidad vi la película en un canal de televisión extranjero. “Sale el espectro”,  “Terrorista”, “El vuelo de la reina”, “Plegarias atendidas” y “Crónica de una muerte anunciada”. Esta última la leí por segunda vez. Pero no fue igual que la primera, cuando tuve el libro en físico y lo terminé de leer en un día por la curiosidad que en mi despertó el asesinato de Santiago Nasar.


Fue bonito leerlos. De cada uno obtuve una enseñanza. Pero la vista ya no aguantaba. No uso lentes, pero en esos momentos, me hubiese encantado. Se me pasó por la mente imprimir los libros, aunque está prohibido piratearlos. Intenté leer los siguientes, pero solo fueron intentos. Así que en su lugar compré periódicos y leí otros que tengo en mi estante. Probablemente los lea al finalizar el semestre. Solo quedan dos semanas y habrá tiempo de sobra. La pandemia de la Covid-19 ha causado muchos problemas en diversos sectores y la educación no ha quedado a un lado. Estar frente a una pantalla por horas agota. Así que por ahora seguiré enfocada en los trabajos finales, que desde ya, no me dejan dormir.


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