NO QUIERO ACOSTUMBRARME


Por: BARRETO SALCEDO, Marx Lenin

El día empieza con el sonido de dos alarmas, una de 6:50 y otra de 6:55, la última es por si no me despierto; nunca me gustó ir a la universidad, ahora en las virtuales, la situación no es tan distinta. Pero el profesor Wilfredo es motivo suficiente para pensarla dos veces, para él las cosas son como deben ser, entonces debo y tengo que estar, 7 en punto empiezan sus clases.

Podría añorar antaño; el viaje en combi, el desayuno de un sol, levantarme temprano —¡Para nada! —. Asistir a la universidad no me llegó a gustar nunca, ahora en las no presenciales simplemente todos nos debemos de ajustar a las condiciones de la situación, eso me agrada. Los silencios largos, por ejemplo, que en ocasiones son el preludio que anteceden a la incomodidad de los docentes, quienes están limitados a interactuar con esos avatares propios de la virtualidad. O, esas accidentadas cámaras y micrófonos activos de algunos compañeros despistados. Cosas nuevas, hechos que jamás imaginé experimentar y a los que espero no acostumbrarme.

También, están las presentaciones de tareas programadas que quieras o no te terminan de condicionar y convencer para realizar el trabajo. Los exámenes, por otra parte, te aproximan más bien a la hojeada de último momento o del momento, porque plagiar o consultar las guías de trabajo están a un click de distancia. Salvo los exámenes prácticos, que sí, el profesor Wilfredo insiste en su aplicación. 

La nube, es casi un tema aparte, un hacklife de esta nueva generación y un recurso que hacen de estas clases virtuales más provechosas. No suelo faltar, pero en ocasiones hay detalles que pasan desapercibidos durante el dictado de clases (producto de mis ligeras ausencias, pausas o recreos no programados), por lo que esta herramienta se ha hecho indispensable para fortalecer el “conocimiento adquirido”. 

Se nos ha ido haciendo fácil casi todo, el profesor Wilfredo sin embargo nos aumenta el nivel de dificultad. No imaginé desentrañar memorias por ejemplo para construir un texto. En internet puede haber de todo, pero por más que insistas o intentes y aún tengas el perfil más acérrimo ello no termina por definirte. En estas clases, he aprendido más que nada a encontrarme, rebuscar entre lo poco que tengo y de momentos no perderme en los detalles, como el recelo que tenía de llegar tarde a las clases del profe Wilfredo, idea que persiste aún en esta virtualidad.      

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