Por: CHIRME HANCCO, Dany Raúl
Le digo que no sé qué contar, y lo peor de todo, que no sé cómo contarlo. Mi hermano me mira del otro lado, levanta los hombros como si no le importara y luego sigue jugando a sus videojuegos, con esos sonidos de disparos que salen de la laptop. Le digo que el tema es amplio, que es una crónica del curso virtual, de la pandemia, de los logros y las dificultades, que es del mismo curso que de la vez que fuimos al terminal pesquero ¿te acuerdas? —Cópiate de algún autor, ¿no hiciste eso las anteriores veces?” — me dice —Solo el inicio —le respondo, —pero ahora ya no puedo copiarme nada, no sé cómo contarlo.
No sé cómo contar eso, no sé cómo contar, por ejemplo, que hace poco tuve una mala nota en algún curso del semestre, o que mi mamá se fue un día a Cusco muy por la madrugada sin llevarme, que yo quería ir, al menos por un par de días. No sé cómo contar que mi hermana acabó sus clases hace ya un par de semanas, que desde entonces no para de mirar telenovelas colombianas y acaparar la señal del internet. No sé cómo contar que mi hermano juega más de lo que estudia, que le digo que estudie y me dice que lo hará solo si le gano en una partida. No sé cómo contar que no puedo decirle a mi abuelita que es sordomuda que yo puedo lavar los platos, o cocinar los jueves por la tarde.
—Es difícil —le sigo diciendo mientras todavía parece que no me escucha — siempre me pasa lo mismo, tengo una idea, pero cuando me pongo en frente de la computadora, no me sale nada.
Tampoco sé cómo contar que las clases virtuales no me disgusta, que muy dentro no quiero regresar a clases presenciales, no quiero contar que no creo que todos extrañan las clases, sino lo que se hacía, a pesar de ellas. Que todos quieren ver a sus amigos, jugar, reír, irse aquel o este otro lado, después por esta o aquella otra cosa, que no extrañan las casi tres horas sentadas un día que uno no está muy entusiasmado, y que le pega el sol de la ventana, sino que extrañan cuando eso acababa y los profesores decían “Chicos, nos vemos la próxima clase”. Que no es lo mismo decir que tienes problemas de internet, a decir que no sé profesor, la verdad que no sé, no tengo respuesta a su pregunta.
Mucho menos sé cómo contar que apenas leí la mitad de los libros que el profesor nos mandó, no sé explicar que tengo como una crisis de lectura, que apenas leo un par de páginas y me canso, no sé cómo contar que aprendí el término de “Leitmotiv” porque el profesor Wilfredo dijo que le gustaba cómo utilizaba ese recurso que yo no me había dado cuenta que hacía. Que mi hermano a pesar de los videojuegos ingresó a la universidad, que mi hermana a pesar de las telenovelas colombianas tuvo buenas notas. Que estuvimos dos días sin luz y utilizando puras velas cuando en nuestros cuartos había como tres linternas en buen estado, que todas las mañanas cuando llaman lista hay un vendedor de frutas que pasa por la casa. Que parece que todo esto de manera virtual todavía le queda mucho tiempo.
—Lo peor de todo es que no sé qué título ponerle a esta crónica.
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