Por: ARENAS RODRIGUEZ, Cesar Augusto
Pocas veces la realidad alcanza la ficción. En este semestre, ello sucedió. Conocí un poco más al profesor Wilfredo Mendoza y -cada vez que reformulé esta crónica- una idea permaneció: compararlo con el coronel SS Hans Landa, el villano de Tarantino en Bastardos sin Gloria. Pero no se trata de que el profesor actúe con maldad. Su similitud radica en la forma de ser. Es estricto y disciplinado como el estereotipo alemán e impredecible y complejo como el personaje interpretado por Christoph Waltz.
Recuerdo la primera clase a la que me conecté, que fue el 16 de setiembre. Me enganchó con algo que dijo sobre hacer varias cosas a la vez. Que a nadie le sale bien y que el único capaz fue Napoleón porque era un genio. No lo discuto y además admiro al general francés por su trayectoria y logros militares. Y luego, cuando nos contó un muy breve resumen del trabajo de Talese sobre Sinatra -el cantante de la mafia- me dio más curiosidad el curso y sus enseñanzas.
Pero retomemos la impredictibilidad del profesor. Un viernes salí a la calle para hacer trámites que me encargó mi padre en la gerencia de Transportes. Iba en el carro atento a las clases y hasta quise participar. Abrí mi micrófono, hablé y al escuchar la radio del taxi me preguntó si estaba en la calle. Todo inocente le dije que sí; que salí por encargo. Me dijo que me retire de la clase. Intenté explicarle. Pero luego de decirme por segunda vez que me retire, lo hice sin dudar.
Otro día, presenté una crónica sobre un día en mi casa. En mi texto mencionaba a Eduardo Franco cantando cierra los ojos. Me preocupaba que lo hubiera hecho mal. Y mientras el profesor repasó mi texto, me preguntó sobre la referencia a Los Iracundos. Sin duda, el saber que quien me enseña conoce de muchas cosas, me motivó a empeñarme en el curso.
En la universidad siempre fui el irresponsable que aprobaba con los exámenes sin hacer las tareas. Y al iniciar el semestre, me asustaba llevar el curso con el profesor Wilfredo. Pero en menos de una semana me propuse hacer bien las cosas. Puedo considerar un logro el haber cambiado de visión. Poder entender que la mejor manera de informar es haciendo que el lector sienta propia la historia. Quizá no saque la mejor nota porque aún me falta mucho por aprender. Pero termino el curso satisfecho con lo que recibí este semestre del Hans Landa de la comunicación.
0 Comentarios